No quiero preguntas ni palabras bonitas. No quiero un romance apache ni amigos a medias. No quiero promesas porque ya no creo en ellas y mucho menos quiero que regresen a mi vida personas que decidieron largarse por su propio pie.
No quiero escuchar que todo estará bien (porque eso me queda claro) ni quiero compasión, piedad ni que me traten como princesa ahora que se han dado cuenta de mi furia.
Se van conmigo los que se registraron en el barco.
Los que no, tomen el siguiente que va a la chingada.